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El BLASÓN DE DON VASCO,

ESCUDO DE LA UNIVERSIDAD MICHOACANA

Silvia Figueroa Zamudio

Universidad Michoacana

 

LOS ORÍGENES

 

Un escudo sirve para representar simbólicamente un estado, una institución, una agrupación, una familia, etc. La serie de figuras naturales o caprichosas usadas por los contendientes en las batallas o torneos, pronto se convirtieron en distintivos hereditarios que sirvieron para diferenciar a un clan familiar de otro y para acreditar las hazañas guerreras, profesiones o advocaciones religiosas de su predilección. En sus orígenes, la mayoría de los escudos, no fue sancionada por ninguna autoridad; posteriormente, su uso prolongado permitió registrarlos en los «armoriales» reales, con el fin de obtener las certificaciones e instancias de partes correspondientes.

 

Escudo en piedra en la casa natal de Vasco de Quiroga en Madrigal  de las Altas Torres.

Se dice que en España los reyes casi nunca intervinieron en la heráldica, salvo para premiar a los conquistadores de América; a éstos les permitieron tener ti' usar su propio distintivo. Mención especial merecen aquellos que ya tenían escudos familiares, a quienes el rey permitía que se les agregase alguna pieza; esto lo hacían en virtud de determinados servicios realizados, lo que significaba una muy, alta distinción personal.

 

Seguramente éste fue el caso del licenciado Vasco de Quiroga, primer obispo de Michoacán y fundador del Colegio de San Nicolás Obispo. Esta institución educativa, que abrió sus puertas en Pátzcuaro, conservó el escudo de la familia Quiroga según lo demuestra Juan José Moreno, su primer biógrafo, en el libro Fragmentos de la vida y virtudes de don Vasco de Quiroga, publicado en 1766, y en cuyo prólogo, el autor manifiesta su preocupación ante la escasez de noticias que sobre Quiroga dejó Gil González, biógrafo de los obispos de Indias.

 

El licenciado Moreno en su afán de «enmendar algunos tropiezos», como señala en el prólogo, se detiene en describir en detalle el escudo con el que Quiroga selló el acta de erección del obispado de Michoacán, resguardada en el Archivo de la Sala de Cabildo de la Catedral Vallisoletana y que él tuvo a la vista. En esa detallada descripción Moreno afirma que se trataba de «... tul escudo atravesado en la parte de arriba para abajo de cinco palos, o barras, y todos los cuatro lados antados, según la heráldica en dos puntos por cada lado. Los nobi­liarios añaden, que tiene orladura de oro, el campo verde, y las barras blancas».

 

El licenciado Moreno no se atrevió a su interpretación, por considerar que no era justo caer en ilusiones arbitrarias ya que bastaba con saber «que éste era su escudo heredado, y que a él añadió el timbre de las ínfulas episcopales».

 

Con base en este testimonio, ahora sabemos que Vasco de Quiroga conservó en la Nueva España, al menos durante los primeros años, el escudo familiar sobre el que el autor portugués Gaspar Álvarez recoge una tradición que repiten los nobiliarios principales; según ésta, en el 715 un caballero de la familia defendió con estacas calzadas de hierro la entrada de los moros a Galicia, por el valle de Quiroga. Por esta razón, los Quiroga las tomaron por emblema poniendo cinco estacas de plata en campo verde, conocido en la heráldica como de sinople. Como vemos, esta descripción coincide plenamente con la hecha por Moreno en 1766.

 

En este sentido es conveniente destacar que el biógrafo de Quiroga ya denuncia la existencia de otro escudo atribuido al obispo y señala: «He hecho

 

che este escudo descripción menuda, por distinguirlo de otro, que vulgarmente se piensa ser del Señor Quiroga, y no es». En efecto, en 1977 el historiador Benedict Warren publicó un dibujo del sello usado por Quiroga, tomado de una impresión de cera de un documento del obispo que se encuentra en el Archivo General de Indias en Sevilla, España.

 

Este hallazgo no deja duda de la confusión sufrida por el propio Juan José Moreno, en torno al escudo de armas del primer obispo de Michoacán; ya que si bien no podemos dudar de la autenticidad del que nos describe, sí podemos adelantar que seguramente don Vasco de Quiroga obtuvo el privilegio, en el ejercicio de su ministerio, de usar armas cargadas; esto explica la permanencia del emblema familiar en uno de los cuarteles de su escudo personal.

El escudo que conocemos de Vasco de Quiroga es del tipo «español moderno» cuartelado en cruz, o sea, dividido en cuatro partes, cada una con diferentes ideografías.

 

En el primer cuartel están seis dados blancos puestos en dos palos, cargado cada uno de seis puntos negros; en el segundo, se encuentran cinco estacas, emblema particular en la heráldica del nombre y apellido Quiroga, cuyo origen, como ya dijimos, proviene de Galicia, España; en el tercer cuartel se repiten las cinco estacas cargadas con una marca un poco por debajo de la mitad, de significado dudoso para nosotros; en el cuartel cuarto están dos pequeños montes sumados de un árbol, que bien puede ser un olivo, cuya interpretación podría ser que Quiroga era propietario, por merced real, de dos cerrillos dedicados a este cultivo. Es de destacar que en los cuatro puntos del escudo aparecen los extremos de una cruz de Malta.

 

Timbrando el escudo, es decir arriba y al centro, hay un sombrero episcopal puesto de frente y para equilibrar los elementos gráficos que en él aparecen, se orló con las ínfulas episcopales. Todos estos elementos se encuentran encerrados en un doble círculo que contiene la siguiente inscripción latina: D.V.Q. DEI. ET.AP.S.GRA.I.EPS. MACHUACANENSIS, cuya traducción es la siguiente: «Don Vasco de Quiroga por la gracia de Dios y de la sede apostólica Obispo de Michoacán». Arriba en el centro, está una cruz de la Orden de Malta.

 

 

EL ESCUDO DE QUIROGA EN EL SIGLO XVIII

 

No podemos precisar cuándo, ni por qué, ni por quién se transformó el escudo, ya que cuando empiezan a hacerse retratos del obispo, durante el siglo XVIII, su escudo aparece bastante modificado, como lo demuestran las pinturas que existen en Pátzcuaro y Morelia. En estos retratos, aparece siempre el escudo de Quiroga, con bastantes cambios: los extremos de la cruz de Malta que asomaban por debajo de la tarja desaparecen para aparecer transformada en una cruz ancorada en el segundo cuartel; el árbol del cuartel cuarto toma las características de un ciprés y las bulas que envuelven el conjunto aparecen balanceadas, cuatro intermedias y una en cada una de sus puntas.

 

Los dados del primer cuartel aparecen de color blanco sobre fondo rojo; la cruz del cuartel segundo está dorada sobre fondo verde; las estacas del tercer cuartel aparecen doradas sobre fondo verde y en el cuartel cuarto aparece el ciprés verde sobre fondo rojo.

 

 

SE ADOPTA COMO ESCUDO OFICIAL DEL COLEGIO PRIMITIVO Y NACIONAL DE SAN NICOLÁS DE HIDALGO

 

Como es de sobra conocido, el Colegio de San Nicolás Obispo fue clausurado durante la Guerra de Independencia de México; castigo que le fue impuesto porque en sus aulas se formaron los iniciadores del movimiento. Se reabrió en 1847 con el nombre de Colegio de San Nicolás de Hidalgo, gracias al empeño de un reducido grupo de ilustrados michoacanos encabezados por el entonces gobernador del estado, don Melchor Ocampo.

 

Escudo en arte plumario.

En esta segunda etapa de la vida del colegio, sus impulsores se preocuparon por incluir en el reglamento del plantel la obligación de honrar la memoria de Vasco de Quiroga, el fundador, leyendo un día a la semana durante la comida un capítulo de la biografía escrita por Juan José Moreno, y de llevar una presilla de listón con las armas de Quiroga cosida en la casaca; el color del listón variaba de acuerdo a los estudios que realizaba el alumno: morado para los gramáticos, azul claro para los filósofos, amarillo anaranjado para los médicos, verde para los juristas y blanco para los teólogos.

 

Es justo mencionar que el escudo que se usó fue una variante, ya que es inevitable reparar que para el siglo XIX, se encontraba sustancialmente reformado. Si bien la tarja aparece bastante más simple, se conserva cuartelada en cruz y timbrada con el sombrero episcopal. Los elementos de los cuarteles son, en el primero seis dados blancos, en dos palos; en el segundo, una cruz griega; en el tercero, cinco barras y en el cuarto, un solo monte sumado de un ciprés, ligeramente inclinado a la izquierda.

 

Arriba y al centro del escudo hay un sombrero episcopal de frente, orlado con las ínfulas episcopales. Todo lo anterior encerrado en un doble óvalo que reza: COLEGIO PRIMITIVO Y NACIONAL DE S. NICOLÁS DE HIDALGO.

 

En 1863, al caer Morelia en manos de las tropas que apoyaban el régimen imperial, el Colegio de San Nicolás sufre una nueva clausura, siendo posible su reapertura con la restauración de la República en 1867. Este largo período de inestabilidad política dejó en ruinas el edificio, por lo que el gobierno aprobó una partida especial para su reconstrucción. La obra se prolongó hasta 1881, año en que los nicolaitas regresaron a su plantel, dando inicio a una etapa de reformas académicas y administrativas.

 

Dentro de estas reformas el escudo también fue rediseñado. La tarja adquirió un aspecto apergaminado de bordes simétricos, que convergen en una «Punta de lanza», que no es otra cosa más que una estilización o interpretación de la flor de lis. Se conservaron los cuatro cuarteles. En el primero aparecen los seis dados blancos en dos palos; en el segundo una cruz florenzada; en el tercero, cinco clavas y en el cuarto, un monte sumado de un ciprés ligeramente inclinado a la izquierda. Arriba y al centro permanece el sombrero episcopal transformado ya en sombrero de ala ancha de donde salen las ínfulas episcopales que envuelven la tarja. Todo ello encerrado en un doble círculo entre los que perdura la leyenda: COLEGIO PRIMITIVO Y NACIONAL DE S. NICOLÁS DE HIDALGO.

 

 

LA UNIVERSIDAD MICHOACANA DE

SAN NICOLÁS DE HIDALGO Y SU ESCUDO

 

En 1917, al establecerse la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la nueva institución adopta el escudo del colegio, con el que sella los papeles oficiales hasta 1919. De ahí en adelante, se sustituye la inscripción anterior por la de UNIVERSIDAD MICHOACANA DE SAN NICOLÁS DE HIDALGO. MORELIA. Situación fácil de explicar, va que es desde ese año que la institución inicia sus actividades académicas con regularidad.

 

En 1921, siendo rector el doctor Ignacio Chávez, el escudo sufre una sustancial transformación con la que se perfeccionan los bordes de la tarja, que permanece dividida en cuatro cuarteles. En el cuartel primero, aparecen los seis dados dispuestos en dos palos, en el primer par se aprecian uno y, cuatro puntos, en el segundo dos y cinco, y en el tercero tres y seis; en el segundo cuartel, está la cruz florenzada; en el tercero, aparecen las cinco clavas v en el cuarto, un monte sumado de un ciprés en posición recta, rematado en la parte inferior con la «Punta de lanza». Arriba y, al frente se conserva el sombrero episcopal de ala ancha y, las ínfulas episcopales abrazando la tarja y, dando equilibrio a los elementos gráficos. El círculo doble toma aire v se abre para transformarse en un listón, sostenido por dos antorchas encendidas que llevan impresa la siguiente inscripción: UNIVERSIDAD MICHOACANA DE SAN NICOLÁS DE HIDALGO. Rematan por la parte inferior dos ramas cruzadas, una de laurel v la otra de olivo.

 

Al respecto, el doctor Chávez señala que dio ese escudo a la naciente Uni­versidad, partiendo del blasón familiar, acuartelado, de su ilustre fundador, don Vasco de Quiroga, al que sólo agregó la orla que lo corona y, donde se lee el nombre de la Universidad y dos antorchas encendidas que la sostienen, la de la ciencia y la de la cultura humanística. Es necesario destacar, que si bien el doctor Chávez hace esta somera descripción de nuestro escudo, nada dice con respecto a los colores, los que según hemos visto fueron el rojo, verde, blanco y dorado.

 

Escudo en el despacho de la rectoría de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.