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La poesía al rescate moral de la educación

Ochoa, H. Eduardo; Juárez C., Gladys & Herrera A., Julio C.

CIE, Edu Cómputo/SINED. Morelia, Michoacán. México
Marzo 23, 2013. eohqfb@yahoo.com.mx

 

 

Lo que nos dejan los poetas

está siempre manchado por el tiempo,

el pecado, el exilio.

El más sincero de ellos,

el más incógnito, sereno, enamorado,

no nos impone nada:

ni verdad ni consuelo ni desprecio.

Presente, ya está ausente; y Picasso,

al hacer un muñeco de nieve, entendió bien

que la inmortalidad del arte

se halla en el tiempo, el pecado, el exilio,

y el sol tiene la obligación de rescatar

las lágrimas, las fuentes, los ríos y los mares:

todo en vano.

 

VLADIÑMIR HOLAN

 

 

 

Índice

 

Introducción                

Exordio                                                

Poesía                           

El poeta                         

El poema                  

Biografía apoyada en poesía           

Educación y poesía                    

Ciencia y poesía                                

Metáfora como referencia              

Poemas y su significado          

El lector de poesía                 

Semiosis del poema                    

Exordio en la poesía    

    

                                                                      

Introducción

 

El presente texto está inscrito en el esfuerzo por impulsar las competencias digitales en la educación a distancia en México,  las cuales facilitan disfrutar de oportunidades que dan paso a nuevas realidades de desarrollo del hombre contemporáneo. Mejorar la vida, implica tener la competencia de participar efectivamente en los cambios de nuestro entorno, ser parte de los colectivos creativos que hoy tienen en sus manos el horizonte de los cambios, implica además,  dar propósitos claros a los medios digitales de comunicación,  poseer la capacidad de explorar acuerdos y aprovechar la información científica y técnica  a favor de resolver problemas de nuestra propia existencia. La competencia de producir información,  trasformar esta en conocimiento y con ella modificar las formas de trabajar, socializar  y ser, pasarán sin duda alguna por la aduana de la reflexión profunda de los malestares de la cultura. Si bien, las tecnologías de la información nos permiten hacer mejor las tareas del pasado, las manifestaciones de intolerancia a los flujos culturales y migratorios de hoy; las rebeliones contra los excesos del capitalismo y las nuevas formas de revolución apoyadas en redes sociales, hacen suponer la necesidad de una educación que nos ayude a ver con ojos ajenos y a sentir con una inteligencia emocional que impida se desborden los actos humanos en una cadena de tirria. La vía a la civilización de una economía del conocimiento, no puede pasar solo por el puente de razones puras, tecnológicas y teorías científicas, requiere de una competencia  racionalista dialógica más propia de la poesía y la música para producir los grandes consensos de nuestro tiempo.

 

La competencia digital en la producción de información, nos hace reflexionar en torno a las dos dimensiones de esta información: científico- técnica y  cultural.  La poesía proponemos sea la herramienta pedagógica para propiciar esos puentes de información cultural sobre las maneras de ver el mundo, de dar sentido a la existencia humana y de alzar la voz de protesta contra los nuevos leviatán digitales. Por la otra parte, la competencia digital en la investigación científica y de aplicación tecnológica pasará por pruebas estandarizadas de producción de información basadas en la elaboración del informe científico, la revisión, la conferencia y el cartel de divulgación entre los principales protocolos de producción de información, sin embargo,  las tareas intelectuales vistas en esta dimensión desde la más humilde proposición, seguida de la formación de argumentos, planteamiento de problema, hipótesis, elaboración de teorías, búsqueda de información, competencias de síntesis y análisis  de datos, pueden impactar directamente en el desarrollo de la sociedad, sin embargo, si no hay la sensibilidad dialógica cultural proporcionada por el lenguaje poético, podría no ser suficiente para impactar favorablemente a la sociedad.  El lenguaje poético pone en marcha una aptitud más  allá de las competencias de procesos intelectuales en la gestión de información, es competencia en el nivel de diálogo necesario para construir  los acuerdos, consensos y nuevos pactos de convivencia de esta  nueva  y compleja sociedad avanzada. 

 

Enseguida expresamos la naturaleza de lo poético, el protocolo del poema, su estrofa y los modos que complementan a la actividad científica que nos presentan la realidad. Pretendemos aportar un modo de desarrollar la competencia de un lenguaje para el consenso de las culturas basado en la reflexión de la existencia humana.  Además, concluimos con algunos videos que pretenden mostrar la lectura y la experiencia de la misma a estudiantes universitarios.

 

Exordio

 

Aunque a veces abran la idea muda de la matemática para intentar hacer ver que esta es el silencio más útil a la ciencia;  razones puras donde no hay tiempo ni vejez para el hombre. Su notación muda, se hace el oficio del científico y el ingeniero para transformar la realidad material del mundo. La poesía sin prisa, sin pausa,  conquista a la derecha del cero la esperanza y a la izquierda del cero la voz de la denuncia y reposa en el cero la indeterminación del espíritu humano. La poesía no tiene una sola realidad, sino que afirma que el monopolio de la esperanza a la luz de la ciencia enferma a la conciencia  que da dignidad al hombre. Después de muchos logros espectaculares de la ciencia y la tecnología, el hombre, polvo de estrellas  heredero de fuego, yace frente a sí en calles de niebla y corrupción, el invierno funerario de los valores augura la pobreza más cruda. Las dificultades para decir la verdad no se comparan con las dificultades para vivir la vida.

 

En imposibles lógicas de arte y sociedad, entre frágiles estados de PAZ,  unos y otros no les sirve de nada la neutra soledad de la ciencia, que no se ofende por las víctimas de la guerra, el comercio de hombres, y por las crisis financieras de los que en una ambición desmedida  dejan a los más con el peso de sus pecados. La ciencia como eterna vanguardia pretendió hacer pasar por viejo y obsoleto el arte de vivir en la reflexión profunda de la  poesía. Con ella cada uno somos el otro que se ve a la distancia desde redes de computadoras, donde la rapidez de sus datos no es la rapidez de la experiencia humana. En la educación en ciencias,  todo intento de hacer pensar como ser ajeno a su propia humanidad, sin duda fracasará, porque perfección tecnológica  y teórica divorciada de la sabiduría escrita en la poesía, solo podrá conducir a  un aire fatigado entre lo material y un fin de la historia que intenta hacer de cada vida humana una útil tarea al servicio del mercado. 

 

Poesía

Consideramos a la poesía como el corazón secreto de la realidad del ser, es vivirla como una frontera del lenguaje al lado de las matemáticas,  junto con estas últimas, es el espacio de lo decible, fuera de este rango está la nada. La poesía hace vibrar la reflexión del hombre y sus realidades; equilibrio que fotografía el ritmo histórico de la vida del hombre y la evolución intelectual, no como un viaje cómodo, sino como una vía de una dramática lucha incesante por realizar el espíritu del hombre. Poesía y lenguaje, razón y ritmo, poema y sentimientos íntimos del hombre viven en su viaje por la exploración de la realidad, son prosa, analogía, palabra, métrica, caos, estética y sobre todo ética.  La escritura formalizada de la ciencia, sus proposiciones y audaces argumentos, no están divorciadas de la analogía, la ambigüedad, el ritmo y los sentimientos de la poesía que por mucho son también la pulsión biológica de los anhelos científicos que nos proyecta al futuro como civilización. La imagen de la ciencia y la imagen de la poesía, aprecian desde ángulos diferentes a la realidad, sin agotarla, ambas reconocen que el camino a la realidad es una empresa a hombros de gigantes (Física, Newton) y a la luz del ser (filosofía, Heidegger).

 

Los estudiantes universitarios deberían participar de la poesía en su formación integral, en ella aprenderán a expresar de la mejor manera los más íntimos y complejos sentimientos de la condición del hombre y su existencia en general. Con el lenguaje poético podemos compartirnos al mundo, mismo principio canónico de la ciencia, todo lo que descubrimos y hagamos conocimiento es para el mundo entero.  Si bien la ciencia puede darnos sólidas herramientas cognitivas y tecnológicas para transformar lo material, la poesía puede darnos sólidas experiencias para reinventarnos y devolvernos al mundo como recién nacidos; derogando epistemologías que intenten ser absolutas en la ciencia, esclavizándonos a la simple idea de hombre como instrumento de producción y control de otros hombres.

 

La poesía es comprensible y la ciencia también, ambas no son trivialidades, nos exigen de todo nuestro intelecto y apertura emocional.  Las palabras en la ciencia son terminología especializada que estructuran proposiciones y las palabras en la poesía son la poiesis del polimorfismo entre razón y sentir (metáfora), son experiencia estética, ética y racional. En cuanto a topología de texto en la ciencia, su artículo de investigación original es un protocolo muy rígido en forma y estilo, de cambios lentos y de soberbia precisión (fundado en la proposición); la topología del texto poético es estrofa y prosa con un estilo siempre nuevo para cada obra como condición de desafío de belleza. Lo dado y lo nuevo son relación de dos caras del hombre, la apuesta a un universo racionalizable y la apuesta a un universo reinventable y en paz con él. 

 

Mediante el lenguaje poético podemos transformar la realidad en bruto de nuestra experiencia vital compartida, en una continuidad histórica y coherente que da sentido al para sí del hombre. Se trata de una tarea educativa donde somos interlocutores de nuestro ser, en sus experiencias y comprensión que deriva en conocimiento.   Escribir sobre la historia solo como hechos, es una tarea perdida por anticipado, porque la historia siempre será un mundo subjetivo,  es lenguaje, con él informamos, prometemos, acusamos, mentimos, negamos, demostramos, describimos, organizamos el saber,… vivir la poesía es la facultad del hombre de actuar a favor del hombre. Algunas personas cuando escuchan de literatura y poesía, mal expresan lo que es, dicen que es “no hacer nada”, algo así como placer por placer (mero entretenimiento); qué errados están, por ello invitamos a hacer clic en el video adjunto a este texto en donde Neruda y su poema 15 (veinte poemas de amor y una canción desesperada, 1932) nos ilustran el por qué la vía poética nos humaniza, y  el por qué la proyectamos como una solución muy sólida en la educación, ahora que vivimos una crisis moral que desata violencia y corrupción por doquier.

 

El poeta

 

Nadie mejor que un poeta puede, con rigor trabajar y hacer trabajar a las palabras hasta que produzcan algún modo de saber, lo cual finalmente, es el procedimiento del ensayista, solo los separa una convención retórica. Y qué decir del científico y el poeta, plantean ambos problemas y por anticipado no saben a donde les llevará su inversión de vida dedicada a tal empresa. La poesía si bien es la visión personal del mundo, esta experiencia emocional y racional no es percepción incomunicable, sino más bien la imaginativa de ver los modos en que se nos presenta la realidad y sus parcelas cognoscibles bajo un lenguaje común. La poesía ya sea en estrofa o en prosa, su carácter rítmico y cadencia estética presenta a la metáfora como voz dentro de un poema, voz tan alta que desgarra lo estático que encadena la libertad que impide la inspiración creativa y crítica del hombre, es decir, es un reflejo de la diversidad de mentes y el poder del habla del poeta. Los poetas constituyen un poderoso movimiento creativo y persuasivo que traduce sus alegrías y sus desgracias en vehículos válidos para construir conocimiento de la condición humana. Los poetas en prosa son escritores que pueden levantar y hacer gozar un baile como si fuera hecho de versos. Un poeta reflexiona y busca su identidad, el sentido de su vida y la fusión de los contrasentidos que se le presentan en las etapas de su vida. Siempre encuentra una puerta abierta porque considera suficiente el propio hecho de vivir, de sobrevivir por encima de las palabras que usa y su obra pretende que sea un reflejo de la condición del hombre. Ser poeta es salir de sí mismo para encontrarse con sus otros yo en la relación de las culturas donde la palabra es el puente psicológico, racional, histórico y cultural para tal placer creativo.  

 

 

El poema

 

El poema es el resultado de una indagación interior que no olvida su relación con la otredad y el mundo; nostalgia de una especie controlada que resuelve sentimientos, profundiza en su interior el saber del funcionamiento humano, lo expresa con un ritmo mediado con palabras. Los poemas están definidos por las analogías y los arquetipos, porque no se trata de usar palabras que la gente usa, sino las que el poema necesita para decir lo que quiere decir, ahí radica la diferencia con otros campos de la literatura. Continuando con un humilde homenaje a Neruda ponemos este poema como expresión de una forma original de explorar el propio dolor.

 

[Puedo escribir los versos más tristes esta noche]

 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 

Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada, 

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". 

El viento de la noche gira en el cielo y canta. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 

Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 

La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 

Ella me quiso, a veces yo también la quería. 

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 

 Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 

Y el verso cae al alma como pasto el rocío. 

 Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 

La noche está estrellada y ella no está conmigo. 

 Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 

Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Como para acercarla mi mirada la busca. 

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 

 Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 

 De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 

 Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 

 Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 

mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 

y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

 

“tristeza a la orilla de la noche”, Claridad, no. II5, Santiago, 24,II,1923

Veinte poemas de amor…, 1994,19932, poema 20. Pablo Neruda: antología general. Barcelona: Alfaguara RAE.

 

Biografía apoyada en poesía

 

Me duele una mujer en todo el cuerpo, decía el sabio Borges. Mis palabras flotan ahora en un sentimiento que desconocía totalmente antes de tu ausencia, soy solo escriba de a pie de experiencia poética no de mucho talento, solo me presento desnudo con lo que vine al mundo y lo que me permite sentir la brisa del mar en el rostro, ver el multicolor de un atardecer y saber que tu piel es la sustancia que le da sabor a cada acto de vida. Palabras dejan testimonio de un hombre, escalando en años la vida, de palabras espada de lucha por la realidad; suave tono de tu voz hace burbujas, cada alba en sus lágrimas atrapa besos vacíos provenientes de una tecnología de esclavos alcances, esas palabras de fuego no pueden cerrar tus ojos en mi mente, tienen un silencio que hace templar mi mundo en tu clara ausencia. Sé que grandes amores se han ido de ti, no soy sustituto ni rincón para tus recuerdos, intento ser plumas para tus alas que quieren alcanzar el mágico destino de tus ojos.  Soy nacido en viruta de pino de carpintería, de corazón de madera y no de frio hierro, mis cobijas son las mismas que cobijaron a todos mis hermanos, mis lápices son simples maderos amarillos que del aire intentan atar sentimiento y pensamiento en un mundo donde todos opinan y pocos viven, son memoria distancia a distancia, piedra en el camino de José Alfredo Jiménez, en mi infancia con tequila honraron la vida los que hoy son fantasmas, fue su pureza embriagante del monte la que ahora mismo recorre mi sangre de besos que ya no quieren volver, los que la muerte estoy seguro no podrá hacer olvidar. Destrozados están conmigo muchos recuerdos a los que no puedo ya volver por completo, tierra mojada y labrada en la lentitud de una fuerza inspiradora de secreto susurro de la mente que de niño me dijo:

 

Las pieles de cada uno, son como palabras,

las musas no son el envejecimiento de la costumbre,

son octubre sabio que reviven en cada morada.

Nadie sabe cómo has de vivir la nada en el todo,

la verdad apartada del hombre,

la tecnología consuelo de nuestra mortalidad,

aquí estoy y no sé para qué propósito en la vida,

regresa inspiración divina que en pocas palabras

hablas del mundo, sus aromas y sus ritmos;

llora palabra, humedece este poema,

como si otra vez nacieras para un analfabeta de la vida,

descubrí que ellas no son desatentas,

a veces gritos dolientes de voces interiores,

otro día son, voluntad, bestia y espejo opaco de la mente.

 

Con la palabra las hablas se miran para intentar compartir un consenso sobre el mundo, con desparejo ritmo que se rodea de infinitos caminos de posibilidad, no todos de virtuoso destino, pero de una enorme dignidad para la vida humana. Poemas que nos hacen que células espejos nos regalen el viento en el rostro, la humedad del bosque en las manos y la luz del sol de verano todo el año en cada lectura de su cuerpo poético. Para gritar ¡basta! un sentimiento, para hacer tu presencia realidad en un poema se necesita la vida misma, de lo contrario es caminar en cielo sin árboles, es beber vino sin compañía y es cantar una canción sin letra ni música. Musa, dentro de tu voz encontré sombras caídas de la mente y sentimientos de una flor con grietas de lengua casi muerta en la tierra sedienta de nuevos héroes. A cada paso en todas nuestras tardes de libros encontré algo de mí en un nosotros, en cada plática, en cada página torturada por el tiempo, en cada célula fértil que no pudo ser un nuevo poema, la ilusión de una nueva luz en el aliento de libros testimonio de inmortales, filósofos, poetas, científicos, carpinteros y químicos.

 

 

Fig. 1. Caminar sin árboles en el cielo.

 

Enseñar a vivir en plena libertad, es la tarea sustantiva de la educación y de la poesía en particular. Enseñar a escribir motiva mi mente, al igual que Montaigne nos motiva a renacer y a morir en un atardecer desmantelado de corrupción, la que nos hace de la cotidianidad un sutil baile de réditos por el control social del individuo y de los sueños de dignidad; para nosotros en la esfera pública de Internet  todavía está vivo el recuerdo del goce intelectual  de brillantes e inteligentes ensayistas, novelistas, poetas y filósofos dentro de los más valientes escritores, no los que sacudieron librerías, sino los que nos hacen volver a ver una mañana como promesa de esperanza. Sin ellos, equivale a perder los sentidos  y extraviar con ello el ritmo y la conciencia de nuestro tiempo. Al escribir, nos referimos a la vida más allá de una sociedad de control, la de meras fabricaciones de ilusiones de libertad; escribir –sin exagerar- es aprender en el nivel superior de la conciencia, despejados de disfraces y comprometidos con valores epistémicos de honradez, de valor con la autoría de frente a la sociedad, de elaboración original de argumentos de la verdad y la realidad en sus más bellos y profundos suspiros que nos hacen crearlas como un río de palabras que nadie sabe cuando bifurca y atropella inercias dogmáticas, siempre presentes en cada época del hombre.

 

Algunos dicen mostrando un iPad, en el futuro simplemente leerán en celulosa los románticos del pasado; técnicas y tecnologías en unos clics pondrán la biblioteca entera de la nueva Alejandría digital en nuestra mano,  se habla de grandes números de información a nuestro alcance; todo muy cierto sin duda, sin embargo, no somos una nueva especie de hombres que solo requieren interfaces electrónicas para vivir, por ejemplo, los números en ingeniería, ciencias y otras parcelas de la realidad, poco sirven para la aventurada idea de que la verdad está únicamente en las ecuaciones, funciones y campos de números, negar la filosofía y la literatura es creer en una sociedad que no se sabe mortal y que niega que la Ilíada por antigua pueda agudizarnos los ojos de la mente para ver más allá de Julio Verne.  

 

Aunque para muchos resulta imperceptible en su vida la literatura auténtica, independiente de su contenido, aseguramos da gradientes de ruptura para el cambio, con su forma de pertenencia al ser de la sociedad, la hace nacer, da cuenta del hombre negándose a morir ante el mercado todo poderoso, al que sus principales actores parecen haberse entregado hace tiempo. La creación escrita funde el verso, imprime el ritmo de nuestro tiempo, da testimonio de contextualización de violentas rupturas generacionales que ante monólogos que intentan hacer perpetuos dogmas generacionales, nos traen infinitas versiones de aprendizajes, de tensiones internas, de concepciones de verdad, de un hombre indigente  en un universo infinito; sus peculiares sentimientos, argumentos y erotismo  desestabilizan los formatos con que habitualmente se explora lo real, esos proyectos de vida, ilusiones y dignidades como banderas de lucha, brotan en la poesía como flores en primavera.

 

La poesía es comunicación del conocimiento,  si lo es en verdad, termina por ser luz para una generación; el que deje de ser un simulacro didáctico no depende de un cambio en su enseñanza, sino que sea una enseñanza producto de la forma de alcanzar la propia conciencia, en este acto se encuentra la propia comunión con el colectivo, puesto que el lenguaje es de hablantes vivos, muertos y los que nacerán por la herencia en la comunidad de esta lengua. La poesía es un mundo que se reinventa y revela en su gran laboratorio social, puede hacer surgir nuevas versiones de la materia, animales desconocidos, desenmascarar a nuevos leviatán, …, ahora la poesía no tiene un lugar digno en la educación donde se supone debería tener uno muy importante, tal vez pronto desaparezca de la educación universitaria, media superior y a lo mejor pensando positivamente, nos sorprenda inesperadamente reinsertándose  en la vida institucional de la educación. Todo depende de que decidamos formar científicos y profesionales para ser mercancía del mercado, o para ser civilización autentica de vida en armonía con semejantes y el medio ambiente, es decir, una inspiración de justicia para la realidad del mundo.

 

La función de la poesía además de ser el vehículo de delicia y delicadeza del fruto creativo humano, es nutrir a los individuos de una conciencia sólida de que son parte de una especie social y que en la suerte de su colectivo están sus propios sueños. No es ni espectáculo  ni pasatiempo alguno, es la forma de estar más vinculados entre espíritu y mundo. Es la voz del desamor, la denuncia para el dictador, es malestar en la simulación democrática,  es la que rompe las cadenas a la libertad de expresión, es la que alza la voz cuando la ciencia pondera con mayor valor la búsqueda de la verdad que la búsqueda de la dignidad humana. La tiranía, es el depredador natural de la poesía;  a los practicantes y seguidores de la poesía, esta les tiene la promesa de que su literatura les tenderá un vínculo muy sólido entre la humanidad y su ser; entre realidad y verdad; entre arte y tecnología; entre historia y ciencia. La poesía enseña el más grande grado de conciencia de nuestra propia mortalidad, con ello, nos inmuniza contra la sociedad de control, aquella que controlar la voluntad de otros es su razón de ser. Si somos más reflexivos de nuestra muerte, seremos más libres, la poesía nos ayuda como la música a reconocer los ritmos de nuestro tiempo, es una experiencia que germina creatividad; dando más significado a lo escrito nos da  una infinita variedad de realidades vivas en nuestra mente, lo cual resulta saludable para el cerebro y nos ofrece encontrar nuestro propio sentido de la vida. No es que nos obligue a pensar algo, es que nos plantea un reto cognitivo y un premio cuando lo conseguimos, el de estar más vivos, de reforzar nuestros valores y principios morales, lo que supone la poesía para la educación, es la promesa de que una sociedad pueda ser mejor, sin necesidad de que corra la sangre de la revolución.

 

La poesía no es solo el retrato del ánimo de los poetas, expone el mundo material, lo compromete con la realidad del hombre, con sus ideas se siembra una posibilidad de renovar el dialogo, sus consensos de verdad y sus posibilidades para la paz. No solo es el ejercicio del lenguaje, está involucrada con el fin del poema, producir conciencia de nuestra condición y el ritmo de nuestro tiempo; nos evita dispersarnos y ser fiel a una sola obra literaria. La poesía sobrevivirá lo que dure la lengua que la produce, nos regala la compañía eterna de los que se han ya ido, sus escritos son la noción de que no estamos solos aquí. Entre su ficción y su reflexión, bajo su motivo nos presenta ideas que hacen un continuo de la literatura y la historia del hombre, es decir, la pauta y la circulación de un mercado libre de ideas.

 

En una economía del conocimiento, ya no podemos ver a la poesía como algo que no produce riqueza, como un algo ornamental que debemos reconocer simplemente; la poesía es un diálogo por la paz, por la apuesta en la razón como renovación del consenso social. No consiste en sacar a la luz nueva información, sino de explorar nuevas vías de reflexión; no aclara nuevas definiciones, hace más coherentes las definiciones con las dificultades del movimiento vivo de estas en la vida cotidiana; no divulga ideas, entra en el corazón del diálogo donde estas habitan con energía para interrogarlas a luz de la dignidad, la equidad y la condición humana. Los tópicos de la poesía no se agrupan en ramas de conocimiento o figuras literarias,  no saturan la mente de datos, teorías o métodos, tienen la pretensión provisional de mostrar realidades como caminos creativos, es decir, caminos en constante búsqueda para indigentes de la imaginación.  Lo cual conduce al intento de vivir sin conclusiones finales de razones, promesas morales o futuros cancelados por la idea de lo perpetuo.

 

La poesía es una escritura de estilo singular en cada acto de su creación, cada poema es el resultado de una vivencia original poética, busca intensidad reflexiva no de las premisas en un problema, sino de la energía ética para mantener la búsqueda de la promesa de una vida mejor; no excluye la racionalidad, profundiza la pasión por el acto del pensamiento; no discute la demostración científica, sino  derrumba la tentativa del determinismo, denuncia los actos contra el hombre, defiende el lenguaje de la ciencia ante sus usos como instrumentos de miedo, lo hace más bien una promesa de ilustración.  El habla poética nos hace actores en su texto, no espectadores de una realidad; podemos esperar de ella en su lectura la sabiduría de un real placer de tomar conciencia. En la poesía no hay instrucción para empezar a hablar de lo que preocupa al hombre, dice lo que a su condición le ocurre. Sus conceptos no se construyen a partir  de algo último, su juicio en esencia dice cómo dotamos de valor a algo, sus sentencias no son procesos últimos de razón, más bien, son puertas infinitas para dialogar; es un medio para exportar los nuevos gérmenes de la renovación social. Es género literario complejo, tanto más o igual que el discurso científico,  que como consecuencia colinda con la nada, con lo indecible y es el activo que revitaliza el diálogo que cuando está exhausto amenaza con ser antesala de la violencia más cruel.

 

En un ritmo propio la poesía propone, no el cambio por un músculo más fuerte fundamentado en la tecnología;  tampoco garantiza el viaje racional con la cancelación de las lagrimas que bajo el pretexto de la objetividad pura algunos proponen, es decir, renuncian a convencer sin argumentar, hablan del todo sin reflexionar; no pretende combatir con la fuerza de los datos excluyendo la fuerza de la imaginación teórica; es aguda tarea de ensayar sin agotar la existencia; es prosa y verso nunca lineal o con parámetros que aten la metáfora  que convoca verbos a favor de nuevas realidades del hombre. El poeta no compila o sistematiza, explora con el riesgo de su propia vida, recurre a las dudas para hacer un discurso libre que reconcilie y genere rupturas construyendo los propios debates, que en la lectura otros podrán desenvolver sus propias ideas sobre la vida humana.

 

EDUCACIÓN Y POESÍA

 

Teniendo en cuenta lo expuesto hasta aquí, lo que la poesía es para el hombre, podemos afirmar que para su educación es inútil tratarle de reducir su complejidad e infinita posibilidad de estilos.  Es una reflexión que se aprende dentro de la sustancia de los versos y la prosa de sus expresiones, nadie mejor que un poeta, puede ampliarnos cómo realizamos los actos de la convivencia humana, el darle su tersura y su ritmo. Nos enseña cómo se escriben las palabras mediante el empleo fino de las letras y signos auxiliares. En el corazón de la metáfora nos inspiran una infinidad de proposiciones para una infinita posibilidad de realidades. Nos exponen una morfología de las distintas palabras y no menos importante, nos expresa las complejidades de la sintaxis en la composición de frases con sentidos venidos al mundo con el más bello mensaje.

 

La educación poética de una sociedad mejora la comunicación, permite los consensos que nos alejan de los actos de violencia e injusticia; mejorar el lenguaje en suma es un camino a la felicidad. Para un científico puede en principio parecer que nada aporta la poesía a su formación, sin embargo, olvida un fundamento lingüístico vital para la formulación de pensamiento, este es su más alto grado de abstracción, son fórmulas de palabras, frases, proposiciones y operadores de la lógica que resultan difíciles de discernir en el acto lector de solo formalismos técnicos y científicos. La poesía, es parte esencial de la actividad intelectual, es fuente de inspiración ética, racional y estética,  que no nos cuenta cómo es la realidad, sino cómo es su concatenación de realidades para dar sentido a nuestra propia existencia.

 

 

 

Actividad 1:  Mediante la lectura de una serie de poemas, por favor realice con honradez un  listado de aquellas palabras que le sean nuevas en su concepto y empleo, válgase de diccionarios y otros instrumentos de consulta para construir una propuesta de significado siempre referido dentro del contexto del poema. Identifique la naturaleza del problema que apunta la tesis del texto poético, identifique metáforas ejes, es decir, el mensaje central que a su parecer intentó expresar el poeta con su obra. Pero como toda actividad del intelecto necesita de un buen oficio, realice esta actividad lo suficiente para que merezca la pena  superar el solo estar atento a la teoría, considere el cómo podemos integrarla al servicio de nuestro propio sentido que damos a la existencia de nuestra vida.

 

 

Ciencia y poesía

 

El artículo científico se enfrenta con las fronteras de lo decible, insistimos en que nadie mejor que el poeta puede ayudarnos en esta gigante empresa. Permite que nos levantemos de callejones de desafíos cognitivos sin salida y bailar con el ritmo de versos en la búsqueda de nuevas exploraciones de la realidad. Todo ello, disipa los miedos y los temores, alimenta la esperanza de conseguir nuevos enfoques teóricos y da ánimo al investigador cuando  al realizar sus lecturas admite,  nuevas y positivas posibilidades de plantear hipótesis sobre la realidad. En la elaboración de un conocimiento, sin duda la imaginación  alimentada por la poesía, desafía las inercias dogmáticas, es crítica necesaria del lenguaje en su búsqueda de explicaciones del mundo, de las estructuras dentro de las cuales el lenguaje intenta decir sobre la realidad.

 

La poesía le permite al ingeniero y al científico actual  sumar la pluralidad cultural de las experiencias de la realidad a favor de innovaciones teóricas y prácticas que hagan más digno el viaje de nuestra civilización. Tanto los artículos científicos y el texto poético,  son ensayos que participan de las mismas inquietudes por la verdad, las obsesiones por revelar más realidades y convertirlas en nuevas tecnologías esenciales para apoyar la aspiración más alta de la dignidad humana: paz.  Esta actividad nos provoca a reflexionar  y buscar la identidad, el sentido de la vida y la fusión de los contrasentidos para dedicar la vida entera a la actividad científica, técnica y de exploración de la realidad en su condición humana, hasta agotar nuestra propia existencia.

 

CAJA DE TEXTO 1

Gómez, Tore, José (2010) Perder el miedo a la poesía: ¿Hay que aprender o desaprender al leer poesía en el aula?. R. Investigación e innovación educativa  41: 165-75 Consultado: 19 de marzo de 2012, de http://www.letraslibres.com/sites/default/files/pdfs_articulospdf_art_9771_7521.pdf

“Muchos alumnos, al igual que muchos adultos, tienen prejuicios ante la poesía pues consideran que es algo difícil, elevado o incluso blando. Por eso el aprendizaje de la poesía debe empezar deshaciendo esos malentendidos que los alejan de ella. Para ello es preciso "desaprenderla". Por ejemplo, desligándola de todo tipo de utilidad didáctica, o mostrando que no toda la poesía obedece a emociones "blandas" o poco viriles. Para acercarse a la poesía, un procedimiento puede ser examinar cómo esta utiliza el lenguaje rompiendo las convenciones de la comunicación, lo cual no hace que se vuelva insignificante; al contrario, de ese modo gana en capacidad de conocimiento y comunicación. En ese camino de aprender de otra forma la poesía se propone presentar los textos poéticos como juegos; así, el recurso a la poesía de vanguardia permite que, tras el estupor inicial, los alumnos perciban su capacidad de emoción y que experimenten las posibilidades expresivas de su magia verbal”.

 

 

La metáfora como referencia

La palabra en la obra poética sufre un cambio de sentido, la metamorfosis  que resuelve la otra cosa, esa cosa detrás de lo evidente, que atrae al poeta iluminado por el marco a fortiori, en otras palabras, con la mayor fuerza de la razón y la emoción para formar sentido. Todo ocurre en la formación de la oración metafórica. Las causas generadoras de la escritura poética, son un discurso que encuentra su génesis en la narrativa de la vida humana, discontinua y auto organizadora de su unidad. Esta teoría tiene antecedentes en las objeciones que hicieron al racionalismo, entre otros autores: Piaget, George H. Mead, Vygotsky y los opositores al asociacionismo y reduccionismo de los conductistas. Acepta las teorías motrices de la mente de Weimer, es evolucionista y contraria al asociacionismo, se declara no computacional, por el contrario es organicista y sistémica, se nutre de la llamada epistemología de la complejidad cuyos exponentes son Gould, Hayek, Jantsch, Maturana, Polanyi, Prigogine (sistemas lejos del equilibrio), Francis Heylighen, Varela, Winograd. Es predominantemente hipotético-deductiva; parte de una premisa epistemológica que cuestiona el criterio empírico-racionalista según el cual habría una relación de correspondencia entre el conocimiento humano y un supuesto orden unívoco de la realidad. Esta corriente cognitiva tiene especialmente la condición intersubjetiva del conocimiento humano, concibe a la mente como un sistema activo, constructor de significados y ordenador de la experiencia. Incorpora, a la consideración de la naturaleza de este proceso, la función organizadora que tiene el pensamiento narrativo en la experiencia de la identidad personal. Destaca además, el valor de la afectividad y por lo tanto, de las emociones en todo proceso de cambio humano.

 

Este enfoque post-racionalista  identifica su fuente poética  en la unidad del significado surgido en lo social, competencia que se manifiesta por la capacidad de ordenar, distinguir, reordenar en relación a la experiencia que emerge en un sentido narrativo consciente, una epistemología de correlaciones que actúa  en dos planos paralelos: cognitivo y emocional. Es en esta tarea donde la mente humana comprende y emprende una exploración en un conjunto infinito de posibilidades de la realidad. Las creaciones de la realidad son representaciones multidimensionales cuya topología excede a los limites físicos del espacio-tiempo (cuatro dimensiones), figuras cuyas construcciones son profundas en sus relaciones, cualquier mundo imaginado circunscrito a la condición humana y a su grado evolutivo de su epistemología siempre es un mensaje codificable. El papel del poeta como generador de conocimiento es utilizar la naturaleza infinita del lenguaje para hacer de la complejidad en el viaje de la imaginación significado colectivo, es decir, que otros con un esfuerzo honrado pueden tener el privilegio de ver estas nuevas realidades, como una coherencia narrativa del reflejo de la posibilidad de un dominio de conocimiento.   Podemos en concreto afirmar que la obra poética no resulta del mero registro de vivencias, sino de una profunda consciencia que estructura el escriba. Las metáforas son esas herramientas para atar lo que la mente narrativa estudia y auto organiza más allá de cuatro dimensiones. Nuestro cerebro está biológicamente apto para anticipar y corregir en los actos de percibir lo que imaginamos: cognición y emoción; de esta manera puede problematizar y orientarse en esas realidades como ambientes de estudio manteniendo su unidad de sentido y coherencia.  De este modo explora entre niveles más complejos que emergen de este viaje intersubjetivo fundamentado en la posibilidad infinita del lenguaje, la posibilidad de simbolizar lo imaginado que está fuertemente determinado por nuestro oficio con el lenguaje, como una conciencia narrativa que nos permite ir más allá de lo natural y lo sensible confinado a cuatro dimensiones. Con el lenguaje y su posibilidad de simbolización de lo imaginado, el lector de poesía puede dar sentido al viaje, dado que el lenguaje es un producto social. Es muy importante eliminar las contradicciones internas de lo expresado por el poema, contradicciones emotivas-reflexivas que impiden acceder a la visualización de la experiencia poética que dio origen al poema, que siempre será algo solo parecido a lo experimentado por el poeta.  Por ello, cuando un escrito poético posee un nivel alto de complejidad, al lector le parece una distorsión de una mente sana. Desde luego que entendemos por mente sana, aquella que es capaz de regular el desequilibrio para formar sentido, haciéndose flexible para darse la posibilidad creativa de relacionar la circunstancia humana y la ausencia de una realidad de referencia concreta en la búsqueda de sentido. Es una experiencia narrativa donde el ritmo  juega el rol de  ayudar  a orientar a la cognición al servirle de inferencia mental al discurso poético. Las emociones son un sistema auto-referenciado a las zonas de memoria y a la correlación de símbolos y sus significados, por ello entre más se vive una narrativa compleja como la poética más se amplía el horizonte de nuestra posibilidad de imaginar.  Nuestra mente tiene la tendencia biológica a generar coherencia explicativa de la vivencia, por ello el poeta reorganiza una y otra vez el poema hasta que este se parece lo más posible a su experiencia poética, en su exploración sobre realidades vinculadas a la tensión de la vida social humana. Ya que implica la secuenciación de un fondo emotivo y actos existenciales presentes, pasados e imaginados, dicho en otras palabras, la poesía no restringe al hombre a vivir la experiencia solo en este mundo. Donde la intensidad de las emociones está en función de la metáfora, indispensable para asimilar el mensaje poético.

 

CAJA DE TEXTO 2

Chimal, Carlos (2004) Dalí, ciencia y poesía. Letras Libres 34:46-47. Consultado: 19 de marzo de 2012, de http://www.letraslibres.com/sites/default/files/pdfs_articulospdf_art_9771_7521.pdf

Chimal, narrador y divulgador científico, en cuyo más reciente título, Armonía y saber. En busca de una idea estética de la ciencia (Tusquets México), conversa con 25 premios Nobel, revisa en este texto los vasos comunicantes entre ciencia y arte en la obra de Dalí.

No es posible ya disimular el auge en el estudio de las relaciones entre ciencia y arte en las universidades e institutos más importantes del mundo. El año dedicado a Salvador Dalí es una muestra fehaciente de esto. En un artículo aparecido en La Vanguardia dedicado al genio de Figueres, Jorge Wagensberg nos confirma algo que siempre sospechamos: Dalí, a diferencia de William Blake, por ejemplo, evitaba los circunloquios paranoides con respecto al conocimiento científico. Por el contrario, sirviéndose de su carisma y fama, se esforzó por conocer a los protagonistas de la ciencia y preguntó directamente, con curiosidad humana, dispuesto a escalar la montaña de las ideas extrañas y muchas veces contrarias al sentido común. Esto último, sin duda, debió de fascinarle, pues si bien era un ser más racional de lo que algunos suponen, en el fondo sentía una compulsión por el absurdo.

     Dalí no tenía motivo de estar en este planeta si no nos invitaba a pensar, a actuar y, casi siempre, a jugar. Así lo confirmará quien visite el Teatro Museo de Figueres. Dalí llegó a comprender y a reflejar en sus juegos mentales que la realidad a la que pertenecemos se da en rebanadas y por magnitudes geométricas. Supo desde un principio que sus sueños lúcidos paranoicos formaban parte de un movimiento inevitable hacia la heterodoxia, alentado por los juguetes virtuales y la consolidación de las hiperciencias desde los años cincuenta.

 

Viajar a Figueres

     Las visiones paralelas entre la obra daliniana y la física que estudia las entrañas de la materia son tan sorprendentes como diáfanas. Siempre estuvieron ahí, en cuadros como La persistencia de la memoria (1931), La desmaterialización de la nariz de Nerón y Galatea de las esferas (1952). Entre 1979 y 1982, un pequeño grupo de amigos solíamos visitar el Teatro-Museo de Dalí en Figueres. Recuerdo que salíamos siempre perplejos por la imaginación desbordada del artista y su lucidez para interpretar ideas científicas, y al mismo tiempo conmovidos por su candor al querer convencernos de que había encontrado pruebas de la existencia de Dios en la cadena del ADN o en la naturaleza óptica de los hologramas. Apreciábamos, sobre todo, la capacidad de Dalí de entretenernos. No en balde el reconocido crítico J. F. Yvars ha dicho que, como Warhol y Picabia, ha sido un inteligente provocador que comprendió el "valor del uso" de las imágenes en una cultura visual masiva y comercial, donde nadie cuestiona el origen de las formas sino su eficacia efímera y puntual.

     Al igual que a Joyce con Dublín, a Dalí le gustaba interpretar el mundo desde una perspectiva localista, desde un triángulo formado por Figueres, Púbol y Portlligat. La cúpula geodésica, que se ha vuelto un emblema de la ciudad, es el símbolo de esta visión reduccionista y holística al mismo tiempo, algo absurdo e imposible y, no obstante, real. La cúpula de Dalí mira el firmamento en 360 grados, como un ojo de mosca. Desde la distancia nos invita a desprendernos de nuestros prejuicios estéticos y éticos, y emprender el recorrido por las diferentes salas que componen el actual Teatro-Museo con los ojos de alguien que está a punto de encontrar la realización de su sueño y su deseo.

     Ya en la escalera de la calle Jonquera, aledaña al sitio, hay una escultura en bronce intitulada Homenaje a Newton, la cual nos advierte del interés de Dalí por la paradoja de continuidad y discontinuidad que existe en la materia. Según Jorge Wagensberg, quien en 1985 organizó en este sitio un memorable encuentro con celebridades de la ciencia, inaugurado por el mismo Dalí, este se había fascinado por el novedoso concepto de catástrofe en topología, es decir, la idea del surgimiento sorpresivo de una discontinuidad determinada por un desplazamiento continuo, algo que resulta paradójico.

     El juego sutil entre el arte daliniano y la ciencia física destaca incluso en óleos aparentemente alejados del tema. Tal es el caso de Explosión mística dentro de una catedral (1974), donde somos testigos de una alucinación, aunque, si vemos bien, descubriremos la presencia continua de cuerpos masivos, como las estrellas, y al mismo tiempo notaremos la existencia de diminutas nueces de energía discontinuas, como los quarks dentro de los átomos.

     Su obsesión por los artilugios tecnológicos lo llevó a crear piezas de joyería, al igual que instalaciones como La princesa cibernética (1974), una reproducción de la momia de jade que se halló custodiada por el fabuloso ejército de terracota en el sitio arqueológico de Ling-Tuon. Para su elaboración, Dalí utilizó circuitos impresos, metalizados y coloreados, buscando evocar en el espectador el valor emblemático de cada material, de acuerdo a su momento en la historia.

     Cuando vemos el ensamblaje de Hércules y Gradiva creemos saber por qué, en su momento, Freud dijo haber reconsiderado la concepción que tenía del surrealismo, luego de conocer a Dalí y sus visiones oníricas sobre la muerte. Encontramos versiones nítidas de una realidad lacerante cuando el Narciso Cuántico se ocupa de lo sagrado y lo profano en el problema cerebro-mente. El espectro del sex-appeal (1932) es un ejemplo macabro que parece haber inspirado a asesinos en serie en la estación de Perpignan, así como a docenas de almas que buscan el fantasma de la libido en un mundo cuya naturaleza es purista. Descubrimos los intrincados nexos entre el arte naif en el espacio daliniano y el tiempo no lineal del New Age al mirar el óleo Maniquí de Barcelona (1926-27).

     Regresé a Figueres en 1999. Noté que, en el segundo piso del museo, se exhibía una serie de cuadros de pequeño formato, inspirados en Goya y con frecuentes referencias a conceptos novedosos de la ciencia, en particular el principio de incertidumbre entre las partículas atómicas, enunciado por el físico alemán Werner Heisenberg. Cuando quise ver dicha serie de nuevo en 2001, ya no estaba a la vista del público. Me informaron que había sido retirada para su restauración en las instalaciones de la Galería Thyssen, en Madrid. Pocos la habrán visto, pues se hallaba apartada de todo lo demás. Forma parte del catálogo de lo invisible visto alguna vez.

 

Dalí y la cultura de masas

     No puede reprochársele a Dalí su obsesión por las ideas científicas de vanguardia y los juguetes tecnológicos. Le tocó vivir uno de los periodos más fértiles en la historia de la ciencia, y lleno de espectaculares avances en la tecnología. Por momentos, se convirtió en el mejor divulgador de noticias provenientes del bizarro mundo de la ciencia moderna. En La persistencia de la memoria superpone dos símbolos del tiempo (los relojes y la arena) con una visión puramente relativista del acontecer, según la cual, conforme se acercan a la velocidad de la luz, las partículas experimentan una dilación temporal. Los relojes que se escurren por una superficie plana y cuelgan de las ramas de los árboles son la metáfora perfecta que representa lo que Einstein y sus contemporáneos querían decir cuando se referían a la dilación del tiempo relativista. Como nunca, para el lego una imagen vale más que mil palabras y varias páginas de fórmulas.

     Hay otro cuadro que destaca, pues en él Dalí recupera una figura geométrica "de culto" entre los matemáticos, el hipercubo. En Crucifixión (1954) nos deleitamos con un repaso a la geometría de dimensiones mayores a la tridimensional de Euclides. ¿Podemos imaginar la configuración espacial de un cubo tetradimensional? Es casi imposible, pues nuestro cerebro está diseñado para manejar un mundo en tres dimensiones. Aun así, los matemáticos se las ingeniaron para calcular que un cubo de cuatro dimensiones, o hipercubo, estaría formado por ocho cubos. Dalí le dio forma, sublimando de paso la tradicionalmente sangrienta pasión de Cristo.

     Ambos cuadros son piedras de toque en la formación y consolidación de un creador que encontró la forma de construir vínculos entre el gran arte, el arte popular y el gusto de las masas. Lo son, asimismo, La imagen desaparece (1938), donde rinde homenaje a sus maestros Velázquez y Jan Vermeer de Delft, y Poesía de América (1943), en donde adelanta un icono del arte pop, la sinuosa botella de Coca-Cola. Su obsesión por la materia y los rincones de la mente humana lo llevó a estados de conciencia extremos, en los que podía discurrir sobre la energía cuantificada de Max Planck y enseguida participar en la promoción de una línea aérea, un nuevo modelo de automóvil, tabletas para aliviar el dolor estomacal y envoltorios para caramelos.

     Sin abandonar su interés por ideas extravagantes que apenas comenzaban a prefigurarse, como las que más tarde generaron las teorías del caos y la complejidad, la llamada "caoplejidad", Dalí se sumergió en su propia mónada. La muestra Dalí. Cultura de masas es una cátedra de caoplejidad, donde el frenesí daliniano despierta reacciones insospechadas y conduce a quienes la han visitado a toparse con la gran idea: ¡levantemos, pieza a pieza, la nueva realidad! -

 

La metáfora se organiza como experiencia vivencial que atiende un problema y que apuesta su hipótesis a la creación de relaciones de posibilidad de comprender las realidades que dan forma al mundo del hombre. Estas posibilidades de proposición y narrativita, guían la coherencia del discurso poético. La hipótesis que hasta aquí hemos expuesto considera al pensamiento como una reflexión narrativa, estructurada en función del problema que atiende; por el contrario, cuando el texto impide por su alto grado de dispersión la posibilidad de identificar el problema, decimos que no es poético, científico, ni técnico, …, es un proceso psicótico, al darse un deterioro de los elementos estructurales proposicionales y emocionales que viven en unidad coherente en la metáfora.

 

La palabra es como el aire, son portadores de sentido, pensamiento, emociones y sonido en ritmo; es la base sobre la cual la metáfora afecta como hechizo esa identidad del explorador, su semántica y su léxico en la relación con las frases del mundo que explora son memoria.

 

La memoria de la computadora puede ser vista como el escritorio de trabajo, cuyo marco de referencia nos posibilita correr programas, desarrollar proyectos creativos, comunicarnos y donde su capacidad nos limita al ciclo de vida de lo imaginado. Son así, probablemente porque se inspiraron en la memoria humana cuando fueron concebidas, sin embargo,  este proceso autorreferencial no está direccionado en los humanos por números vector que apuntan a regiones de memoria, son las emociones la vía biológica por excelencia, entre más intensas, más profundamente pueden proporcionar referencia en el largo plazo.  La memoria nos permite reproducir nuestras experiencias como una unidad viva.  Su semántica refiere al conocimiento que poseemos del mundo, semántica porque no tiene ya las particularidades del contexto en el que tal conocimiento nació, solo quedan los significados que damos al mundo, aunque no pueden formar nuestra autobiografía,  sin embargo, sí son pieza clave cuando los encadenamos a registros emocionales de nuestra memoria, estos atributos sobre episodios fijados no por razones, sino por la propia experiencia emocional de la vida. En este contexto, algunos hechos ya no serán recuperados, debido a que las emociones que los direccionan fueron muy débiles. La poesía en este orden de cosas puede verse, que al ser conocimiento reconstruible a partir de ritmos y emociones, hace posible hacer inferencias con mayor número de episodios, prolongando la focalización en que reflexionamos nuestra existencia. La auto reflexión escrita en metáforas toma en cuenta la selectividad emocional con que está organizada nuestra propia historia, permitiéndonos reorganizarnos conscientemente frente al futuro que anticipa nuestra mortalidad.

 

Actividad 2: Genere mediante un discurso de metáforas en prosa, una auto-historia que esté articulada y sea coherente. Se le evaluará en cuanto a que la matriz de episodios esté organizada y culturalmente sean orientados como una autocrítica, lo importante es que la información entre su memoria y su semántica puedan producir la sensación de continuidad de las imágenes de su propia vida, por ello, en el plano pedagógico, la estrategia es que su escritura sea el acto de síntesis mediante metáforas en cámara lenta, autoevaluando gradualmente en una relectura de cada avance de lo escrito cambiando y precisando nuestra obra escrita, cuestionando si es honrada, esto permite que aparezcan preguntas incomodas sobre nuestro yo vivencial. 

 

La coherencia episódica es la base de nuestra narrativa, como la metáfora es la síntesis de nuestra sustancia.  La vida humana es una narrativa que busca acceder al sentido y continuidad de nuestra existencia, anticipa el significado que le damos al mundo, la subjetividad de los episodios clave que nos definen, son fundamentales para nuestra capacidad de abstraer. La coherencia del discurso poético ayuda a nuestro novel intelecto a tener la capacidad de comprensibilidad, de continuidad, de congruencia de criticabilidad y equilibrio afectivo frente a historias que solo con una vida entera pudieron ser concebidas. Para un científico, la perseverancia y la audacia teórica en su formación son sin duda alguna esenciales para su éxito, y en mucho le puede ayudar la poesía.

 

Actividad 3:  Identifique en la lectura de poemas  la estructura, es decir, los enlaces que dan coherencia al discurso. Relacione las palabras con el contenido de la vivencia a la que refieren. Proponga las tonalidades emotivas de la experiencia vivida en la lectura, por ejemplo: rabia, desamparo, desamor, traición, rebelión, soledad, tristeza, euforia,  …; exponga una tesis de la viabilidad del poema con su circunstancia.

 

 

Los poemas y su significado

 

El significado de los poemas, pasa por la reflexión interior, hablan de la vida humana y todas las formas de su conocimiento. Se escribe muchas veces desde una voz de exigencia por la dignidad y la nostalgia, sin ser solo sentimentalismo. Profundiza el poema en la vida interior del hombre, razón y sentir se escriben en palabras. Estas imágenes formadas con palabras, son la expresión del significado de los poemas. La poesía crea sus territorios y épocas cuando se arraiga en los mitos sociales que influyen en el momento en que sus poemas son signos de su propio malestar y esperanza.  Si bien, cuando nace un poema, ese instante de irrupción de naturaleza indeterminada en que la reflexión  y la voluntad de crear manifiestan su presencia en el proceso intelectual, como metamorfosis caótica y de cálculo. Este poema viene a ser una revelación intelectual inspirada, que hace al hombre capaz de estar dentro de la imagen, estudiarla, sentirla, experimentar los sentidos del verso sin guía de explicación, dado que su verdad en el sentido del poema provocará una acción crítica, esta es la vía más franca cuando las interrogantes conducen al lector al fondo del significado del poema.

 

La poesía está estrechamente unida a la ciencia, la política, la religión, las expresiones artísticas, la filosofía y los entornos culturales de los que la escriben.  Los poemas son experimentos que el que los vive en su lectura, sobrepasa al problema que aborda, está más allá de un conocimiento de palabras, transmite un ritmo de la época y expresa el sentimiento humano como bandera de consigna y como regalo solidario en que busca con inocencia y honradez el arte de vivir.

 

Cuando el poeta expresa que se deja seguir por los flujos de las palabras para intentar comunicar una realidad que siente y reflexiona,  no quiere decir, que el sentido crítico de su intelecto esté cancelado, o atado para dejar fluir un ritmo, sino que explícitamente está vivo en su léxico, su sintaxis y en la pragmática de su vivencia. Los poetas son el resultado de sus poemas, su creación sobrepasa en consciencia a la locura, mediante lectura de versos intenta desaparecerlos a favor de la imagen que crea y proyecta en el texto. Su eje estético es siempre sobre la base de un nuevo estilo que nace y muere con cada poema.

 

Con ayuda de los poemas podemos ir a otras realidades, lo que está más allá de lo ya explorado por el hombre, lo que está más próximo a ser explorado. Es una sensación de incertidumbre  para el pensamiento reflexivo, el tiempo  y el espacio son abolidos, no negados. La presencia del poeta y su poesía en el verso, son un presente eterno, un discurso en la búsqueda infinita de ser presente, escritos esenciales de una variedad infinita de temas. Cada poema viene a ser un acorde de música que apoya nuestra ética en un concierto de vida.  Somos en un poema esclavos y rebeldes de los sentidos de nuestra propia existencia. Al contemplar un poema, el hombre perfora la ignorancia en búsqueda de sabiduría, son privilegiados momentos de educación y fascinación donde su imagen poética es todo y a la vez no es nada.

 

El poema es el otro que nos habla dentro de nosotros, momento que plantea su propia problemática a la razón, momento que invoca la mas profunda emoción, momento que impulsa nuestra condición para abstraernos y encontrar respuestas convincentes al sentido de la vida.  Al leer poesía se tiene una experiencia narrativa cuyo instante histórico  trasciende y modifica nuestra conducta  hacia el mundo. Al restaurar la lectura y escritura de poesía para educar a una sociedad, se establece una voz no que informa y transmite conocimiento disciplinario, simplemente es la otra voz que educa encarnada en el poema, donde los lectores que lo experimentan pueden verlo como momentos claros para su propia conducción ética en la vida.

 

Cuando algún lector considera que es muy difícil leer poesía, proclama la grandeza de esta, pero a la vez honradamente debe reconocer su bajo nivel lector. La poesía está viva en sus propios poemas, no requiere de mediadores de voz universal, requiere de un esfuerzo en inversión de talento en los lectores de poesía, esfuerzo que tiene como recompensa el aprender a vivir más consciente nuestra  propia existencia. La voz del poema no son las palabras de la calle, son la experiencia solidaria del poeta que nos ofrece una sensibilidad de vivir nuevas ideas y sentir al otro en rupturas y desgracias; en duelos y derrotas; en éxitos y fracasos; sin embargo, su voz no niega la tradición que vive en las calles, por el contrario, la intenta universalizar para ser voz clara para el mundo entero. El poeta es escucha atento y honrado observador de su propio tiempo; él oye, reflexiona este discurso, lo enfrenta con todo su talento  y lo llena de vida, para dar voz a los sin voz, para dotarlo de existencia política y sacarlo del Efecto Mateo denunciado por Robert Merton.

 

Reside en la calle y en cada rincón de la realidad social y natural del hombre, muchos ecos y sombras de la realidad las interroga con la razón y los deja fluir con sus emociones auténticas, esa elaboración de comunicación no la aprende como alguien de fuera, sino como cualquiera de adentro, se funde entonces con la otredad, no imita a las modas expresadas en la música y las artes, se inspira a la posibilidad de una nueva vía de experiencia para la vida, más justa, más digna y lo vivido se transforma en literatura.  Es entonces que el poeta realiza una conversación de ritmo propio, una creación de tal experiencia literaria, que es la obra hecha de palabras por un creador que piensa y que lo siente como pulso de su tiempo.  Todo poema tendrá dificultades para ser leído con plena consciencia, vencer esta dificultad es necesario para alcanzar el pleno goce poético, las palabras pueden ser las mismas del habla cotidiana, pero su ordenamiento y organización  más complejos requieren de lectores más atentos y sensibles.  El poema recompensa el esfuerzo del lector, al darle progresivamente más reconciliación consigo mismo y al regresarlo al mundo como recién nacido, es decir, más allá del fin y comienzo de la vida meramente biológica. El lector aparece en el poema como novedad, sin importar que el que lo escribió esté hablando más allá de su propia muerte; en el poema permanece vivo, mientras el lenguaje viva. Al que lee poesía, le bastan las pequeñas cosas para expresar la vida, la importancia de una rectitud ética, la entereza por el respeto intelectual y el abandono de la violencia como forma de competencia social. Los interesados y los renuentes a la poesía, sin importar qué los impulsa o los repele de ella, mínimamente deben dedicar algo de su vida, un acto de honradez intelectual y perseverancia, para ver de qué habla la poesía, de lo contrario, es como venir al mundo, y al mismo tiempo negarnos a vivir.

 

Los poetas no responden a alguna teoría particular, la comunican con un mensaje adicional: no son perfectas y definitivas;  no por ello su obra no es un estudio serio o consecuente, intenta serlo; pero como toda empresa humana, no debemos confundir la vida personal, con la intimidad del escritor en su indagación en la exploración de la realidad. Hay fronteras y brechas en esta titánica reflexión, que al hombre expuesto a esta indagación científica o poética, lo conducen a caminos sin salida con poco o ningún aporte a la mejora de la vida humana. Sin embargo, es muy provechosa esta experiencia, porque otros la obtendrán para replantear las vías y acceder a mejores experiencias plausibles.

 

Al movernos dentro del campo de la utopía, la metáfora impulsa una trayectoria hipotética capaz de permitirnos estudiar en las fronteras de la razón, y el sentir la condición del hombre dentro de lo conocible como una forma de conciencia pública susceptible al error. El problema de qué leer, pasa por saber cual poesía es buena, tome en cuenta que la galardonada muchas veces pasó por el interés político, de economía cultural, o en su caso es muy relativo su éxito. En esta realidad, la obra que merece la pena leer, es determinada por el propio lector, los poetas dejan al criterio del lector el derecho a lo que decide leer. El poeta no escribe pensando en conseguir un premio, en su imagen pública, en los criterios de los críticos, sino por el acto supremo de vivir la experiencia poética como solidaridad con sus semejantes, si es leído, basta para estar satisfecho, dado que su verdadero premio lo obtuvo en el acto creativo de la composición poética. El acto de leer poesía, es un camino para conocer la profundidad humana, su preparación intelectual, su lucidez, su sensibilidad, su historia, sus crisis y no menos importante, para vivir más consiente.

 

Esa formación que nos ofrece la poesía, nos hace mejores intelectuales, ciudadanos más comprometidos con la sociedad y menos vanidosos para emprender la discusión constructiva de nuevas ideas. Al leer el tono de cada poema, su voz profunda y su personalidad dada por el estilo, somos capaces de recibir el mensaje, no por mera mediación de células espejo,  sino por el habla de la experiencia humana que contagia a aquel que pretende tener una vida original. Es un privilegio leer poesía, su palabra resuena en cada uno de nuestros acto de vida, retumba cuando denunciamos la injustica y nos oponemos a ella; nos da la juventud y la perseverancia para luchar hasta el último suspiro de nuestra existencia por un mejor mundo.

 

Por una parte se le puede considerar a la poesía en el ámbito de la educación, como una actividad difícil, por la naturaleza de su discurso, sin duda es un espacio de una epistemología diferente de enunciados de realidad que exigen una profunda reflexión, el valor efectivo de su mensaje depende de la realidad de su discurso literario como una especie de fórmula que configura factores de comunicación estéticos, éticos, hipotéticos y emocionales. Un lenguaje que permite al imaginario explorar, también revive la psicología del lector, al interpretar su propia condición a la luz de la voz del poeta. Su lectura es una metodología del pensar, donde su virtud intencional nos proyecta imágenes haciéndonos conciencia del problema que plantea, es decir, lectura en los planos fenomenológico y ontológico.

 

La forma de la escritura poética, es una creación que puede ser evaluada por la razón, es un sistema que dota de significado en la frontera con la nada, es una estructura infinita en sus posibilidades de su habla, es el tejido textual del poema, es  la manifestación de la forma creativa de expresión. El contenido es el signo que media la proposición que genera la analogía, su significado  es una formulación alcanzada del pensamiento dentro de los limites del lenguaje. El poema es un meta signo que revela la vida y la mente de los que viven la poesía, es decir, relaciones autorreferenciales que dan significado y ritmo a la narrativa, no es un signo con una sola interpretación,  sus múltiples posibilidades radican en la naturaleza de la metáfora.  La metáfora es la virtud de la expresión de un símbolo de ejemplificación con suavidad, ligereza y complejidad  para abordar un problema en términos de transferencia entre lo personal y lo universal. El poema es la presentación de un discurso, con diversos grados de interpretación posible, es la formulación de un predicado que está fuera del poema, algo que intentó ser atrapado para ser compartido como una posibilidad del sentido que representa diferentes formas de significación.  La subjetividad poética no es una debilidad en la formulación de experiencia, teóricamente es un ilimitado marco verbal que potencía la construcción de virtualidad en la exploración  de las realidades. De existir un límite, este sería el del lenguaje mismo.

 

El lector de poesía

 

Se le puede considerar un explorador, lee poemas en un tono de voz profundo y su yo es capaz de motivar una experiencia poética, su sensibilidad se fortalece y contagia emocionalmente al mundo. Cuando el lector reflexiona la profundidad de la vida humana, su palabra suena suave, rotunda, fuerte y trasluce el sentir de su espíritu en la metamorfosis provocada por el contacto con el poema. Es una experiencia que nos hace transpirar  los sentimientos, simpatías, denuncia, frustración,…,  nos deja hablando de nuestros propios vínculos con la vida. Nos ayuda a lidiar con nuestra soledad al deseo de regresar a la totalidad del que  fuimos creados, busca el sentido de la vida y de su extensión.  Por eso necesitamos la voz del poeta, que nos interroga y la interrogamos, la respuesta nunca es más que un paso adelante, no el fin del camino. Las respuestas al misterio de la vida humana están más en sus actos que en sus pensamientos, por ello somos optimistas de que leer poesía fomenta los valores humanos como tal, nos da esperanza con la propia existencia, no en otra vida, y nos hace valorar la libertad y el amor como instante de vida.

 

Con la lectura de la poesía, se intenta una pedagogía posracionalista que pretende llegar a un conocimiento dentro de los límites iniciales de una totalidad caótica, a un límite conceptual de la reflexión humana, para después regresar con la rebelión de la vida, pero con términos más profundos, por ello, es un arte que requiere mucha práctica y de paciencia para lograr el acto de revelar realidades, se presenta con un sentido de ser una acto intelectual profundo y al mismo tiempo proceso que hará tambalear la vivencia experimentada. Esta experiencia cognitiva  nos regala nuevas formas de pensar y de sentir.  Los modos de valorar por diferentes culturas, la poesía no se equivoca al dejar en libertad  todas la voces  para su interpretación activa.  La lectura del poema debe dar cuenta de cada palabra, de cada verso y entenderlo como un conjunto cerrado y de estilo único.  Su estructura no es fácil de identificar, es la que da forma a su sentido único. Debemos descifrar en sus ilimitados caminos de sentido (la metáfora), tareas no aptas para lecturas apresuradas y fragmentarias. Al proponer explicaciones textuales de lo leído intentamos proponer la hipótesis de la imagen que creó el poeta, sin embargo, el ritmo no es un ornamento simplemente, debe verse como la afectividad que junto con su racionalidad  en el verso refieren a la imagen poética , contenido que se encuentra en el espacio del texto del poema es el que guarda el mensaje más fiel que intentó regalarnos el poeta. El poema en su interior jugó con componentes proposicionales, partículas discursivas, relaciones temporales, predicados que implican a las palabras. El poema no es algo aparte del lenguaje del mundo, sin embargo, la sociedad y la existencia humana siempre le encomiendan al poeta mirar más allá; sus lectores deberán buscar sus sentidos en la semiosis y no en el valor a la luz de un diccionario. Las lecturas apresuradas comúnmente observadas en el espacio escolar, hacen perder el contacto con las estructuras de sentido que dan forma al poema, por ello pensamos, que la lectura de la poesía sea un tiempo dedicado conscientemente a revelar las entrañas de la cultura que la produce y que está anclada a su realidad y su época. Los prejuicios que sin querer o no, el profesor refiere a un lector sobre un poema que está por leer, es un acto contrario a la libertad. Es mejor discutir sin reduccionismo académico sobre el poema en su sentido extenso, usando el texto como punto de referencia a la interpretación, podemos decir que toda interpretación del poema válida será aquella que respete  la voz del poema que quedo impresa por el poeta en su acto de creación.

 

¿Qué poemas comenzar a leer? Por cuestiones muchas veces ideológicas los poemas son escogidos en el mundo escolar,  dejando al lector una ruta prefijada muy contraria al espíritu de libertad que lleva como bandera la propia poesía. La parte de evaluación de los datos de autoría, integridad de la obra, precisiones de traducción, formas en que se realizaron los compendios, etcétera, debemos tomarlos en cuenta antes de comenzar a leer la obra de algún poeta. Movidos por el espíritu de libertad poética, en este trabajo intentamos que se promueva la lectura libre en elección y metodología,  garantizar diversidad y acceso a fuentes de información con garantía de integridad literaria, es decir, que se certifica su origen e integridad con la fuente primaria  desarrollada por el poeta. La elección de los poemas que realizan nuestros estudiantes, son la propia voz de su tiempo que nos dice qué le inquieta, qué le apasiona y qué le causa malestar, debemos admitir, que un novel elige en principio proclamando su libertad y su ignorancia respecto al discurso poético, para ello el profesor centra más su objetivo en formar el aprendizaje de la experiencia poética y agregar más tarde visiones de los críticos literarios para enriquecer más esta experiencia posracionalista de la lectura de poemas. 

 

Semiosis del poema

 

Charles Morris en su libro Signos, lenguaje y conducta (1962:336), menciona que la semiosis es el “proceso de signo, (...), proceso en que algo se torna signo para un organismo”, es decir, sucede semiosis en opinión de Morris cuando un determinado objeto o cosa adopta un significado entorno al sistema social y se convierte en signo. Puesto que las palabras son una realidad lingüística, es decir, están dentro de una realidad de una sociedad concreta, cuando buscamos el significado de un poema nos debe bastar en principio las palabras que lo conforman y el proceso de semiosis que provoca para revelar su sentido. Además, desde luego que debemos situar al poema en su contexto histórico y cultural para identificar su propia voz, todo análisis de un texto, es una creación nueva, es decir, este análisis nos conduce a otro texto. Al hablar de un autor debemos tomar muchas variables verificables documentalmente para encontrarnos con él.  Esta semiosis  tal vez pueda caracterizar al poema como la presencia de muchos temas articulados por un predicado dominante, más aún, que los transforma pero  nunca renuncia  a sus diversidades en el sentir y el pensar. Identificar las proposiciones que apuesta el poema nos ayudará a identificar la postura ideológica del poeta.  Por último, debemos considerar que las diferentes conexiones intertextuales del poema nos muestran la realidad en sus dimensiones observadas por el poeta.  

 

La indagación del sentido de un poema debe considerar su naturaleza metafórica, adopta muchas formas  y potencía el número de significados,  enmarcados en sus límites establecidos por las palabras que lo conforman y deja una alfombra de muchas vías e intensidades para vivir nuevas experiencias. La reflexión es el punto de partida del que se sirve el lector de poesía, sin embargo,  la tarea  es inagotable  e irresoluble, algunas veces se trata de versos con camuflaje de prosa, o donde el yo del poeta está presente o trasladado a otra persona, esto ocasiona que la lectura tenga sesgos importantes en su interpretación.  Es común que el yo poético aparezca como un ser masculino, él guarda en sí su situación y su sensación.  Sin duda son muchos los factores  que determinan que una palabra se halla integrando a un poema, el más de los casos, pertenecen al espacio poético  por su indudable belleza fonética, es decir, la cadencia de su ritmo en su significante  y sonoridad. La belleza como significante y significado sancionan el argumento que planteó el problema que dio origen la creación del poema en concreto, sin embargo, las palabras se sienten, y por un lector de una misma cultura a la que perteneció el escritor, se siente más. Frases y ritmos en una sola palabra suelen descansar en el poema, por que la tradición cultural aporta un predicado con la intensidad que asegura la formación del sentido poético. El ritmo como sucesión  de acentos y pausas, nos indica énfasis, cuya disposición dentro del poema produce el efecto de musicalidad o armonía, que puede surgir desde dentro de las propias palabras, sin que en apariencia exista una marcada regla en el acomodo de las mismas.  Aunque la musicalidad se acentúa con rimas y ritmos,  si estas no se funden con el argumento no podemos llamar a este texto poesía. Aún los poemas modernos llamados  libres, los que no poseen  medida, ni estrofas, su melodía y musicalidad se logra en la propia prosa, puesto que su estructura llena la totalidad del espacio poético en que habita y no deja duda sobre vacíos en su unidad poética, queremos decir con ello, que la totalidad de la esencia  e intensidad son una unidad  que fusiona emoción y razón, con propia connotación para el signo.  Es  una intimidad original siempre de distinta vivencia aunque sea del mismo autor, el lector debe considerar que la poesía es conocimiento, superficie de lo real y la magia de la palabra.  La lectura de la poesía modifica nuestro ser, lo transfigura y por anticipado no sabemos en qué de su néctar en el discurso reflexivo nos mostrará sus asuntos, con el fin de que no se quede  sin orden mínimo necesario para hacer de él un acto intelectual. A menos que el autor quiera dar una guía   para el lector, identificar el horizonte de expectativas  es un punto insalvable que debe determinar el propio lector. El horizonte está formado por tres dimensiones   de cierre en el infinito de lo interpretable: el problema o situación, su sentido y su ritmo.  La forma externa en algunas ocasiones coincide con el asunto del poema, en otras las estrofas  son nuevas maneras de nombrar a las cosas más comunes que por error ya hemos agotado su significado ante tanto bombardeo de publicidad electrónica y estática, que nos dan la sensación de que el poeta es un mago que hace aparecer en este mundo nuevas realidades.  Describir no es el fin sino el principio de la escena poética, en cada manifestación poética que da origen al poema, nuestros sentidos transforman el mundo de diferente manera, logra transmitir lo habitual en algo con una carga emocional más intensa y una reflexión más profunda.  Hacer poesía es crear con palabras realidades y compartirlas al mundo, así, leer poesía es el modo por el cual nos expresan otras mentes su espíritu en el mundo. Podemos concluir  diciendo:

 

Encontramos en la poesía la forma de realizar la transformación del mundo en su expresión más ética, racional y bella que podamos imaginar  sentir y pensar con nuestra propia existencia.

 

Por ello, aseguramos que leer poesía es más que una búsqueda, es un encuentro con la vida, dejando tanta interpretación como lectores hay del poema.  Son la voz de protesta, argumentos para expresar sueños e ilusiones, son el ritmo de las diferentes épocas como testimonio de sus imágenes. Cuando lea poesía no se detenga en cada renglón del poema (verso) porque rompe el sentido del poema, continúe su lectura de forma natural como si fuera prosa, respete las comas, punto y coma,  y puntos. De este modo el mensaje del poeta en su situación y sentimiento podrá tener una interpretación más fiel al mensaje escrito.  El lugar para leer poesía, no es necesariamente el aula escolar, puede ser en un autobús, en un patio o plaza pública, dentro de una habitación del hogar, en la biblioteca, en la cocina o en el campo abierto; en fin, el lugar es donde usted destine el tiempo y espacio para renovar su espíritu. El tiempo dedicado a la lectura de poesía debe ser el mismo en el que perciba mantener placer y concentración.

 

Ya hemos expresado que cada parte de un poema se le llama verso, los hay de diferentes extensiones y al conjunto de estos se les llama estrofa. Un poema puede ser de varias estrofas. La rima de un poema es su musicalidad, una es dada por la coincidencia de todas las letras desde la sílaba tónica, a la que se le llama rima consonante, y la otra en la que solo coinciden las vocales, a la que se le conoce como rima asonante. Aunque en el verso libre la variedad de métricas hace ver que la extensión está en función de la rima, el escoger el consonamiento forzado muchas veces nos conduce a replantear el verso por una rima parcial  asonante, que su envoltura semántica desplaza su belleza a un plano distinto al musical,  donde la rima se acumula a los diverso versos inmediatos del poema. Este estilo alterno aplica a un orden de rima con disposición en un orden alterno muy distinto a las formas conocidas de versos con simetría o atamiento. Muchos se han preguntado si existe un manual para hacer poesía, si deberás existe seguramente será el acervo mismo de poemas de la humanidad entera;  en el pensamiento de los demás podemos aprender un poco más, revelar la pureza  y la tensión de las ideas, reconciliar nuestro sentir en el mundo y lograr ver con los ojos ajenos. Antes de comenzar la exploración poética, nuestra forma de vivir  es el punto de partida; una vez emprendidos en la lectura poética comenzaremos una metamorfosis donde encontraremos cosas bellas que  nunca  imaginamos que existieran, forjaremos nuestra historia con una nueva sensibilidad que reorganizará nuestra memoria  rechazando sin duda todo aquello que se opone a la esperanza humana en un mundo mejor. Amar la vida, tratar al prójimo con respeto y dignidad, aprender a ser un mensaje de paz, a defender los sentimientos en la virtud de la solidaridad, local y global. Indignarnos es una condición inseparable del que aprendió a explorar la poesía,  son instantes hermosos que nos hacen replantear la ilusión de encontrar un mejor mundo basado en la razón y el corazón civilizado de los hombres.  Para ser alguien en este mundo, la poesía nos enseña que la clave es la creación ética y estética de un saber confiar y dar confianza a la sociedad. Todo dolor en el tejido social puede cultivar la violencia, sin embargo, la poesía  expresa la esperanza de las sociedades avanzadas para que este dolor derive en formas creativas de justicia y dignidad, es un vehículo de seducción no que transforma a las personas en ángeles, sino en un armonioso ir y venir de inteligencias que reclutan soluciones, ríos de palabras dispuestos a entenderse donde la agresión al medio ambiente, la delincuencia y la corrupción sean reguladas por el respeto creado por la razón colectiva y el sentir particular presentes en el poema.

 

El principal enemigo de la voz de la poesía, es la miserable pobreza y el estúpido mercado de hombres. Nunca más se vuelve a ver cuando una sociedad agoniza en la indiferencia del dolor de sus semejantes, ver no es razonar sino un racionalismo dialógico mediado por un rico lenguaje en el marco de valores culturales en constante renovación.  La presencia en la sociedad de aquellos versos que fueron afortunados de tomar cuerpo y espíritu en los lectores de poesía, hace más fuertes a los hombres frente a sus problemas.

 

A la luz de las líneas escritas hasta aquí, sostenemos la tesis del aporte poético a la  educación de las emociones, son la forma pedagógica de formar juicios de valor sobre cada acto de nuestra existencia. Modificar la concepción de nuestra idea pedagógica de formar un juicio valorativo, importa en la medida que reconozcamos que la educación contemporánea ha subestimado la primera inteligencia biológica: la emocional. Estamos proponiendo remplazar el interés del profesor en formar conceptos como estructura del pensamiento, por formar una comprensión proposicional lingüística impulsada por una acción de juicio de valoración de la propia existencia humana. Tal cambio se hace necesario para dar cuenta de cómo las emociones revelan el umbral del objeto y dan relevancia al esfuerzo de elaboración de un pensamiento. Esta función cognitiva-valorativa  es más que procesar información por medios intelectuales en la búsqueda de conocimiento; es el deseo de la presencia del cálculo complejo  no computacional en favor  de la autoconsciencia reflexiva.

 

Esta tesis de leer poesía como recurso didáctico, revela que una competencia digital en la producción de información, equivale a decir que la sociedad del conocimiento debe ser también una sociedad construida en relación a los valores que se expresan en un continuo fluir en el mundo. Las emociones argumentamos son las que imponen jerarquía en la agenda de discusión  de los juicios que importan a los grandes colectivos, es decir, las emociones enfocan los objetivos y los proyectos de los seres humanos y sus colectivos reflejan estas tendencias en los criterios de  su agenda de discusión.

 

 

Diálogo del video tutorial:

Exordio en la poesía 

 La experiencia poética es el espejo donde el hombre puede evaluarse a sí mismo, devolver el valor de la vida al mundo y reducir las formas depredadoras de la economía en virtud de descubrir con la metáfora un nuevo y restaurado diálogo de progreso y de paz.

 

Cuando un verso se deja volar en la esfera pública, después de muchos intentos de que se parezca a lo imaginado y lo sentido, se realiza un acto de acción lingüística con el uso de la palabra, su contenido es un continuo volver a hacer saber. La acumulación de correlaciones de elementos sintácticos y de pensamiento forman proposiciones en forma de adición en distintos niveles del habla. Son la figura retórica que consiste no en la evaluación de la palabra, sino en el mensaje histórico mediante el que la metamorfosis del poema resume la existencia humana.

 

Guardar paralelismos entre conceptos y realidades, trasladar entre sistemas puentes de saber, es hacer de la ambigüedad de la alegoría el enunciado metafórico receptor de una coherente vía de acceso a las muchas realidades, para expresar poéticamente un pensamiento a partir de comparar lo insensible con lo sensible, produciendo una alusión simbólica (poema), cuando una cultura investida se hace con él su propio ritmo del tiempo humano.

 

La ambigüedad de la metáfora tiene su  naturaleza en el texto,  permitir simultáneamente presentar muchas realidades o muchos conceptos sin privilegiar alguno, cuyos significados son interculturales, multiculturales y de vigencia multigeneracional. En cualquier caso, constituye un recurso sintáctico con funciones gramaticales en contexto con la historia del hombre.

 

La ambigüedad es una virtud para la comunicación, dado que permite, donde fracasó la proposición concreta, la posibilidad del entendimiento para la paz; esta puede contener la propia contradicción de la sociedad y las relaciones entre sociedades. La incertidumbre natural de la ambigüedad, realmente es una fórmula rica en posibilidades de interpretación y no un candado a la inteligencia con presión de exactitud, la incertidumbre semántica se resuelve en el mismo lenguaje, al ser el propio lenguaje producto de la vida humana.

 

El texto poético es anácrisis, es decir, vida fuera de la vida, prolongación de la consciencia con la promesa de que la verdad es de naturaleza dialógica, que al examinar dialogando se interroga y se juzga. Se trata de un discurso en diferentes planos que confronta el acto de vivir en escenarios posibles, con narrativas de vida posibles. Es un experimento social de rupturas, catástrofes, sátira, provocadores actos de habla y sobre todo terreno fértil para el diálogo. En ocasiones la anáfora representa la periodicidad del énfasis humano en su propia condición, repetir una palabra o una frase muchas veces hace capaz al poema de referirse a muchas formas de importancia y juicio de un mismo concepto, en un efecto acumulativo donde es más que evidente el énfasis.

 

El análisis de un texto, es la acción de descomponer sus partes sin romper su interacción con el todo, se nos puede presentar que una de sus partes puede ser igual al todo y sumergirnos en un proceso de un sistema infinito llamado lengua; se procura describir en formas de ordenamiento, de estructuras de conexión de coherencia, de reglas que gobiernan el funcionamiento del poema y sus significación. La segmentación del texto, da cuenta de las relaciones que registra el poema, el procedimiento no mutila al poema, no lo desarticula, cada elemento se define tanto por el contexto como por su función integrativa y paradigmática. El texto es una cadena y todas sus partes, a su vez son cadenas (oraciones, palabras, sílabas y letras) las cuales se les puede analizar en su orden, jerarquía, función y en forma de partición. De esta forma la deducción y la inducción  dentro de la lengua se hacen presentes, el texto es un fenómeno comprensible, donde este análisis en forma reversible nos regresa al poema como resultado de una síntesis que define más profundamente al objeto de estudio, un corpus literario (poema).

 

El texto poético constituye un objeto de saber, cuya lingüística discursiva puede estar en una oración, un parágrafo, un verso, una estrofa o un cuerpo de gran extensión como el ensayo. El texto se produce en segmentación, aunque finalmente la mente lo sistematiza en términos connotativos, estas relaciones unen lo que en apariencia desafía la sintaxis en el plano del lenguaje común. El orden espacial, temporal, lógico, es observable en el fenómeno del ritmo en el poema, y conforma el sentido global  del mismo.

 

El carácter de las ideologías, por mucho está presente en el corazón del poema, es la tesis que desborda el habla del texto. Son visiones del mundo sobre problemáticas y situaciones, las cuales el poeta prolonga su vigencia en el debate de las ideas y provoca actualizaciones en el ritual del lector de poesía. No es nostalgia, sino vitalidad de experiencia en el momento mismo del vivir, la realidad a la que responde muchas veces produce un nuevo enfoque de sentido rescatando y reinventado nuevos nichos de luz.

 

El poema muchas veces posee de manera deliberada una lógica que hace del discurso una preparación anticipada para suavizar o para sorprender, llamada anticipación, son ciertos razonamientos que infieren para conmover o para reflexionar. Esta anticipación muchas veces está presente en el mismo título del poema, la antítesis como forma de anteponer una idea a otra; expone las contradicciones de la vida en el común que ignora los antónimos y finge un dialogó que los profundice.

 

Así como un psicólogo y su paciente interactúan con palabras y de estas surgen palabras enmascaradas inadvertidas, como resultado del acto de lo imaginado. Esta imagen no responde a un acto de estructura formal, pero si a un acto de vida cuya gramática se rige por los propios actos de vida. Este enmascaramiento es la sombra que produce la experiencia inconsciente en nuestro discurso. En un sentido freudiano el texto poético es la reflexión analítica que produce el lenguaje sobre el viaje en la compleja riqueza del inconsciente.

 

La poesía es una escritura que trata de generarse aludiendo el control de la consciencia. En el surrealismo manifiesta el desinterés por controlar el potencial del pensamiento, lo hace a favor de investigar en el inconsciente, sacando a la luz el onírico como yacimiento literario.

 

El autor

Para Michael Foucault [1]: “Qué importa quién habla? En esa indiferencia se afirma el principio ético, tal vez el más fundamental, de la escritura contemporánea. La borradura del autor se ha vuelto de aquí en más un tema cotidiano para la crítica. Pero lo esencial no es constatar una vez más su desaparición; hay que localizar, como lugar su vacío – a la vez indiferente y coercitivo-, los emplazamientos desde donde se ejerce su función”

 

La imposibilidad de tratarlo como una descripción definida

La relación de apropiación y la obra

La relación de atribución; de quien habla en el texto.

La posición del autor en el discurso

 

El autor es el experimentador social con texto, creador de una obra, hablante del discurso emisor, intelectual y sobretodo escritor como productor de realidades escritas. Umberto Eco llama autor implícito al constructo resultante de los elementos intratextuales y autor empírico al individuo real: Octavio Paz, Denise Dresser, …

 

Renglones con blancos. Son líneas como si faltaran palabras, simboliza el silencio del habla, produce una pausa de carácter estético. Las borraduras son tres puntos seguidos, como una variedad de silencio más corto. Producen un efecto psicológico  especialmente en la tragedia, como un punto fulminante.

 

La comparación como recurso en el poema, manifiesta las relaciones de semejanza en forma de tropo. Constituye un cambio de significado que afecta el nivel semántico de la lengua.

 

La competencia lingüística en la lectura poética es  cierta capacidad gramatical, con la posibilidad de comprender y de reconstruir el sentido de una infinidad de frases. Actúa mientras el lector está juzgando, reconociendo y detectando ambigüedades. Son las condiciones necesarias para un interpretar y un poder valuar en el texto.

 

La comunicación poética no es la trasmisión simplemente de palabras y otros signos,  es el estado de modificación en el receptor a nivel psíquico e incluye las señales presentes en el ritmo.

 

La concesión, la conciliación, la refutación, la permisión, y el contrapunto son parte de las posturas que un poeta asume en su configuración discursiva; siempre se juega toda su imagen pública en cada poema; desarrolla un eslabonamiento dialéctico, es decir, persuade su ser, considera juicios de valor y puede conmovernos. La dialéctica es el arte de discutir  y la retórica el arte de argumentar.

 

El texto.  La verdad matemática y la verdad científica no se agotan con la demostración y la teoría, como tampoco puede agotarse el verso en el nivel sintáctico porque la frase y su oración se enclavan en un contexto más amplio que condiciona su significado: la vida humana. El error también es parte del texto, está presente cuando una palabra mal empleada distorsiona nuestro acto de habla. El sistema de comunicación, el habla; presente cuando pensamos, comunicamos o construimos un mensaje, es un sistema que influye en cómo cada uno percibimos la realidad, así como cuando escribimos porque tenemos algo que contestarnos, a algo sobre lo que deseamos reaccionar, sobre lo que se niega la trascendencia y deseamos denunciar; en fin, cada acto es consecuencia y tiene consecuencias, damos sentido a la existencia, pero como todo buen medio, el texto requiere que se cultive para que nos merezca hacerlo un arte, planificarlo, estructurarlo y hacerlo un estilo original de expresar nuestra percepción de la realidad.

 

No cometer errores implica dejar el habla sin actuar, pero nos imposibilitaría crecer y nos negaríamos a participar en sociedad. La libertad al escribir es fundamental, su existencia precede a nuestra educación, es un oficio donde las reglas gramaticales están determinadas, pero los frutos que germinan son infinitos e indeterminados.

 

Así como cada momento tiene sus actos de vida significativos para nuestra memoria, cada experiencia poética tiene su momento en nuestras vidas. No podemos vivir de golpe un léxico rico en posibilidades de significación e intención ideológica, tampoco podemos hablar de reflexiones de manera infinita, es poco a poco con la prisa de ser honrados con nuestro esfuerzo, palabra a palabra, verso a verso,  estrofa a estrofa, parágrafo a parágrafo, oración a oración, frase a frase, procesando y sintiendo, retrocediendo en el texto, corrigiendo, revalorando página a página, de autor a autor, de obra a obra, de menos a más aumentará nuestra madurez necesaria para ver el fruto poético, como la maravilla que es, poema de la virtud humana.

 

La imaginación poética es una nueva imaginación de lo ya imaginado, son inquietudes éticas y el compromiso moral del escritor de dejar libre al lector sobre el juicio e interpretación del texto. Escribe un poeta para que podamos ampliar nuestro horizonte de lo imaginado. Respira el ritmo del mundo, transita en otros universos para hacernos ver el nuestro como una reflexión, el poeta ama el lenguaje pero exige al lector ayuda para alcanzar la imagen, no es divagación la poesía, es un soporte para la experiencia de otra vida para mejorar la propia en sociedad con la otredad, es no rendirse ante lo indecible y es dejar la forma como el medio y dar paso al ritmo como vía para el contenido.

 

Hábitos del escritor: día tras día, horas tras horas, ríos de letras con lugar o sin lugar predeterminado, no es ritual, es un acto de conciencia, con ordenador o con papel y lápiz; donde organizar la mente sin duda es la principal tarea.  Se escribe desde la frontera de lo decible y desde el límite de nuestra gramática, sin embargo, la tenacidad y el oficio en el escribir es para desconocernos, reinventarnos y regresar al mundo con una experiencia nueva indeterminada, solo se sabe cuándo se inicia una obra y jamás a dónde nos llevará y cuándo concluirá.

 

 

Referencias

Michel Foucault (2010) ¿Qué es un autor?. Buenos Aires: Ediciones literales. pág. 5-6.

 

  • El escritor y la grieta.

    El sueño de la razón


    no dezcanza ni en nombre
    de la paz.

     

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